Iglesia de santa maria del mar

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La Eucaristía dominical

La  Eucaristía  dominical. (I)
En la Parroquia y, en la misa dominical, los creyentes encontramos la plenitud de nuestra vida comunitaria, de nuestra pertenencia y ser Iglesia. La vida litúrgica de la parroquia, siempre unida a la de la Iglesia particular, que preside el Obispo, tiene una enorme importancia. Este mismo planteamiento que va desde la Iglesia particular, presidida por el Obispo, en la que vive y actúa la Iglesia de Cristo, una santa, católica y apostólica, hasta la Iglesia local, presidida por el párroco en comunión y bajo la autoridad del Obispo. (LG 26-28; PO 56). 

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De este último documento cabe destacar las siguientes afirmaciones: la Eucaristía es raíz y quicio de la edificación de la comunidad, por ella debe comenzar la educación del espíritu comunitario; la celebración de la eucaristía debe impulsa a los miembros de la comunidad parroquial, a las obras de caridad, a la acción misionera y al verdadero testimonio cristiano. Es toda la comunidad parroquial la que hace y realiza la acción litúrgica. La comunidad es la base y la clave de la celebración en cuanto responde al don y a la convocatoria de Dios Padre por Cristo en el Espíritu, y la comunidad asimismo es uno de los frutos principales de la celebración litúrgica.
La Eucaristía dominical en la parroquia debe tener un carácter recapitulador, plenificante y, al mismo tiempo, misionero. En nuestra parroquia y, en todas las demás, debemos vivir la Eucaristía dominical como acogida de Cristo identificándonos con su misión. Cada domingo, somos convocados para revivir, con María, la experiencia de Pentecostés: recibimos el Espíritu que nos envía a evangelizar. En la Eucaristía, culmen de la iniciación y permanente alimento de la vida cristiana, la parroquia se va haciendo hogar cristiano que orienta su acción hacia el mundoy reencuentra permanente sus raíces en ella.
En la Eucaristía dominical, toda la comunidad parroquial debe encontrarse con Cristo. En la parroquia hay muchos grupos, asociaciones y cofradías, distintos en sus objetivos y opciones. En la misa dominical deben encontrarse todos y compartir el mismo pan y el mismo cáliz  y así, recibir el impulso del Espíritu para seguir dando testimonio de la Verdad. En la parroquia hay diferentes niveles de fe, desde los que se están iniciando y hasta los cristianos más maduros. En la Eucaristía dominical todos deben unirse para compartir la fe y enriquecerse con el testimonio mutuo. En la parroquia existen diferentes clases de personas: niños y  mayores, hombres y mujeres, gente “importante” y gente sencilla. En el domingo, en cambio, todos deben vivir la experiencia de que, en Cristo, todos recibimos por igual la condición de hijos de Dios y formamos una sola familia. Por eso la Misa dominical debe ser la manifestación más clara y significativa de lo que es una verdadera comunidad cristiana. Al encontrarnos con el Señor, en torno a la mesa eucarística, se nos revela nuestra verdad más profunda.
Pero, también en esta Eucaristía dominical la parroquia debe vivir la profundidad del llamamiento misionero. Porque, al unirse con Cristo su Cabeza glorificada, descubre que existen aún muchos miembros que todavía no han sido incorporados a su Cuerpo y sienten la necesidad de trabajar por el crecimiento del Cristo total en la humanidad, asumiendo todo lo que hay en el hombre. De este modo, en la Eucaristía, la parroquia se va haciendo hogar de un cristian@ que orienta su acción hacia el mundo de forma permanente.
En una palabra, la Eucaristía debe ser la manifestación principal y la fuente de la comunidad parroquial evangelizada y evangelizadora.

 
La  Eucaristía  dominical (II)

La Eucaristía debe ser el momento privilegiado de la celebración comunitaria de la fe, vivida por cada uno en el propio ambiente y en las propias responsabilidades. Y en ella convivene hacer presentes las preocupaciones de cada día y los hechos que inciden en la vida personal y social.
¿ Cómo celebrar la Eucaristía para que sea de verdad el centro de la vida de fe para cada critian@ y para la comunidad parroquial?
- Algunas reflexiones:
- Crear un ambiente o clima de relación fraterna entre los miembros de la parroquia.
- Potenciar la participación entre los feligreses, procurando que sea el conjunto de los fieles el que participa y no solamente un pequeño grupo.
- Dar la primacía a la Palabra de Dios, pero también ofrecer elementos para que los cristianos puedan confrontarla con las situaciones vividas por ellos mismos y con sus vidas.
- Ayudar a descubrir el Evangelio de Jesús con la respuesta a las necesidades de salvación personal y colectiva.
- Recoger la <<plegaria de los fieles>> la vida y las necesidades de las personas.
- Procurar que no tenga que ser solo el sacerdote el que tenga que preparar la celebración.
- Formar un grupo de personas que asuman la responsabilidad de preparar la celebración juntamente con el sacerdote, y que, animen a los feligreses a participar activamente en la celebración.
Debemos conseguir que los fieles que participan habitualmente en la celebración de la Eucaristía vivan la experiencia de Cristo en su vida personal y en la vida de la colectividad. Que encuentren la paz, la serenidad, la amistad, la plegaria, una palabra –la del evangelio- que les ayude a vivir con esperanza .