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Martes, 08 de Septiembre de 2009 14:27

 

RITUAL DE CELEBRACION

 

DE LOS 25 ó 50 AÑOS DE MATRIMONIO

 

 

 


anillos_plata1. Saludo del sacerdote:


Que la paz y el amor de Dios que os impulsa a vivir unidos en la caridad, esté siempre con vosotros
Hoy vamos a celebrar en esta Eucaristía el recuerdo del 25 (ó 50) aniversario del matrimonio de NN, Vamos a recordar aunque esté lejano aquel día en el que os entregasteis el uno al otro ante el Señor.
Entonces erais un poco más jóvenes que ahora (porque la vejez no es sólo cuestión de arrugas o de bastón... Hay gente con quince años que tiene muchas arrugas en el corazón, en las ilusiones, en las esperanzas...) Aquel día llegasteis a este altar y os hicisteis mutuamente el juramento de fidelidad que habéis sabido mantener y cumplir.
Aquel día llegasteis rodeados de vuestros padres, hermanos, familiares y amigos, que venían a ser testigos de vuestro amor.
Pero aquel día os faltaba algo que ahora si tenéis: Vuestros hijos y vuestros nietos, cosecha espléndida de lo que entonces era sólo una esperanza.
anillos_oroLa iglesia entera os felicita emocionadamente por estos 25 (ó 50 años) de amor y de íntima convivencia y desea que estos años se prolonguen por mucho tiempo...
Gracias es la única palabra que en este momento se me ocurre deciros.
Gracias en nombre de la Iglesia, por vuestra fidelidad y entrega con la que habéis sido de verdad testigos del amor de Dios.
Gracias en nombre de vuestros hijos (y de vuestros nietos,) por todo: por la vida, por vuestra entrega, por vuestro cariño, por haberos dado totalmente sin esperar nada a cambio.
Gracias también en nombre de la sociedad, porque con vuestro testimonio nos decís a todos que a pesar de tanto odio y de tanto egoísmo aún sigue siendo posible el amor.

 

2. Acto penitencial

 
Sacerdote:
Tú estás cerca de nosotros. Señor ten piedad.
Todos: Señor ten piedad.


Sacerdote: Tú vas d camino con nosotros. Cristo ten piedad.
Todos: Cristo ten piedad.


Sacerdote: Tú estás en medio de nosotros. Señor ten piedad.
Todos: Señor ten piedad.

 

3. Oración inicial:


Oh Padre de amor, cuyo Hijo, Cristo Jesús, al hacerse hombre, asumió y santificó todo lo que tiene valor humano; te pedimos por NN, que hoy renuevan ante si mismos, ante Ti, sus hijos, familiares y amigos, su promesa de fidelidad; bendícelos y ayúdalos hasta el final. Por Jesucristo...

 

4. Escuchamos la Palabra de Dios


Modelo I


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (12, 1-2. 9-18)


Hermanos:
Os exhorto por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable.
Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
Que vuestra caridad no sea una farsa: aborrece lo malo y apegaos a los bueno.
Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo.
En la actividad, no seáis descuidados, en el espíritu manteneos ardientes.
Servid constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres: estad firme en la tribulación, sed asiduos en la oración.
Contribuid en las necesidades del Pueblo de Dios; practicad la hospitalidad.
Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis.
Con los que ríen estad alegres; con los que lloran, llorad.
Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.
No presumáis de listos.
No devolváis a nadie mal por mal.
Procurad la buena reputación entre la gente.
En cuanto se posible, por vuestra parte, estad en paz con todo el mundo.

 

Salmo responsorial

 

Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.
R/ Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.
R/ Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
R/ Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.
R/ Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta ver derrotados a sus enemigos.
R/ Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

Reparte limosna a los pobres,
su caridad es constante, sin falta
y alzará la frente con dignidad.
R/ Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.


Lectura del evangelio según san Juan (15, 9-12)


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Como el Padre me ha amado, así os he amado yo: permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.


MODELO II


Lectura del libro de los Proverbios.


Una mujer hacendosa vale más que todas las perlas preciosas; si su marido se fía de ella, no le faltarán riquezas; le traerá riquezas todos los días de su vida. La verdadera mujer y ama de casa es como una nave mercante que trae de lejos el alimento.
Se levanta de madrugada para dar el alimento a los suyos.
Si nieva, no teme, porque los suyos, todos tienen trajes bien forrados. Su marido es estimado en la ciudad, mientras ella vigila las andaduras de los suyos.
Está atenta a la marcha de su casa y nunca está ociosa. Su marido la elogia diciendo:
"Muchas mujeres han obrado maravillas, pero tú las superas a todas." "Guarda hijo mío el mandato de tu padre, no desprecies el consejo de tu madre. Tenlos atados siempre a tu corazón.
En tus pasos, ellos serán tu guía; cuando te acuestes, velarán por ti; te saludarán, de nuevo, al despertar; serán como una lámpara que alumbren tu vida noche y día.

 

SALMO RESPONSORIAL (Salmo 33)


Gustad y ved qué bueno es el Señor;
dichoso el que se acoge a Él
R/ Gustad y ved qué bueno es el Señor;
dichoso el que se acoge a Él

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor,
que los humildes lo escuchen y se alegren.
R/ Gustad y ved qué bueno es el Señor;
dichoso el que se acoge a Él

Ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor y me respondió;
me libró de todas mis ansias.
R/ Gustad y ved qué bueno es el Señor;
dichoso el que se acoge a Él


Lectura del santo evangelio según san Mateo (7, 21. 24-29)

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

No todo el que me dice “¡Señor, Señor!” Entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa; y se hundió totalmente. Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los letrados.


MODELO III

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,7-12)


Queridos hermanos:
Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.
Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

 

SALMO RESPONSORIAL (165)

 

El Señor es bueno con todos.
R/ El Señor es bueno con todos.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas las criaturas.
R/ El Señor es bueno con todos.

Qué todas las criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo.
R/ El Señor es bueno con todos.

El Señor es justo con todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que le invocan sinceramente.
R/ El Señor es bueno con todos.

 

Lectura del santo evangelio según San Juan (15,9-12)


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Como el Padre me ha amado, así os he amado yo: Permaneced es mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

 

5. HOMILIA

 

6. RENOVACIÓN DEL COMPROMISO MATRIMONIAL


Sacerdote:
Querido matrimonio: Hace veinticinco años (o cincuenta años) celebrasteis con gran alegría vuestra boda, ¿queréis hoy de nuevo dar gracias a Dios por vuestro amor y vuestra fe?
Matrimonio: SI, QUEREMOS.


Sacerdote:¿Queréis renovar vuestra alianza sacramental ante el pueblo de Dios aquí reunido?
Matrimonio: SI, QUEREMOS.


Sacerdote: ¿Queréis prometer fidelidad entre vosotros, y buen ejemplo a vuestros hijos y a toda la comunidad cristiana?
Matrimonio: SI, QUEREMOS.


Sacerdote: Yo, en nombre de la iglesia aquí reunida, os invito a que, unidas vuestras manos, renovéis vuestro compromiso matrimonial.
Matrimonio: Nosotros, esposos cristianos, renovamos nuestra promesa de fidelidad al amor de Dios en quien creemos, fidelidad a nuestro cónyuge, a quien amamos, fidelidad a nuestros hijos, de los que somos responsables y nos aceptamos de nuevo como esposo y esposa, en las alegrías y e n las penas, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte nos separe.


Sacerdote: El Señor, que hizo nacer en vosotros el amor, os mantenga en ese mismo amor, os sostenga en vuestros propósitos, fortalezca vuestra vida y bendiga siempre vuestra familia.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


Todos: Amen.

 

7. ENTREGA DE LOS ANILLOS


Sacerdote:
Mirad vuestras manos de nuevo.
Hace muchos años que ante Dios en el altar
unisteis vuestras manos.
Esas manos han envejecido.
Han trabajado, han orado.
Han sostenido a vuestros hijos.
Han dado amor y vida.
Han llevado la riqueza de vuestro corazón y a los demás.
Han transcurrido muchos años.
Ha habido muchas alegrías
y también sufrimientos,
pero en todo ha permanecido vuestra fidelidad,
la tranquila y profunda fidelidad mutua
y un amor indescriptible.
No necesitáis deciros muchas palabras.
Vuestra unión resulta obvia.
No podéis imaginaros la vida
el uno sin el otro.
Vuestro sí continúa siendo un sí,
ahora más maduro y convencido que aquel
sí de hace 25 ( o 50) años
Pon este anillo a tu esposo/a y renueva tu compromiso de amor, para el resto de vuestra vida.

Esposo/a: N. recibe esta alianza en señal de mi amor fiel por ti.


Sacerdote: Bendice y santifica Señor,
el amor de N y N.
Que con estos anillos, signo de fidelidad,
renuevan su promesa de amor
para el resto de sus vidas.
Lo que Tú has unido, Señor,
haz que dure por toda la eternidad.
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén .


8. BENDICIÓN DE LOS ESPOSOS


Sacerdote
: Padre Santo, autor del universo,
que creaste al hombre y a la mujer a tu imagen
y has bendecido la unión matrimonial.
Te pedimos por esta esposa
que hoy después de 25 (ó 50) años de convivencia,
renueva con su marido la alianza de bodas.
Descienda sobre ella, Señor,
y sobre el compañero de su vida
tu abundante bendición.
Para que en el gozo de su mutua entrega
se vean felices con sus hijos, fruto de su amor.
Que en la alegría te alaben, Señor,
y en la tristeza te busquen;
en el trabajo encuentren el gozo de tu ayuda
y en la necesidad sientan cercano tu consuelo;
que participen en la vida de tu Iglesia,
y den testimonio de ti entre los hombres.
Y después de una vida feliz
lleguen al reino de los cielos,
con sus hijos, nietos y, con estos amigos y familiares
que hoy les acompañamos.

 

9. ORACIÓN DE LOS FIELES


Sacerdote
: Invoquemos la misericordia divina sobre NN. que hoy celebra su 25 (ó 50) aniversario de su matrimonio


Lector: Por NN, que hoy celebran sus bodas de plata, (o de oro) para que el Espíritu les siga llenando con su gracia y para que su matrimonio sea un signo del amor de Dios en medio de nosotros. Roguemos al Señor.


Lector: Para que el Señor siga bendiciendo a NN. durante muchos años llenos de felicidad. Roguemos al Señor.


Lector: Por sus hijos, para que sean siempre fieles a sus padres y sigan su ejemplo de vida cristiana. Roguemos al Señor.


Lector: Por nuestro hermano N, para que sepa amar a su esposa como Cristo ama a la Iglesia, esté siempre atento a honrarla y sea su alegría y su ayuda. Roguemos al Señor.


Lector: Por nuestra hermana N, para que brille por su dulzura, pureza, humildad y prudencia, y cuide con solicitud de su familia y merezca que confíe en ella el corazón de su esposo. Roguemos al Señor.


Lector: Por los matrimonios y familias que no tienen el pan necesario, por los que sufren a causa de la enfermedad o viven lejos de sus hogares, para que el Señor sea su auxilio y nosotros les prestemos generosa ayuda. Roguemos al Señor.


Lector: Por los miembros de nuestras familias que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Cristo los acoja en su reino y los revista de gloria y de inmortalidad. Roguemos al Señor.


Lector: Por nosotros, que nos hemos reunido para celebrar esta gran fiesta de amor y fidelidad, para que amemos a Dios y a los hermanos con obras y no de palabra. Roguemos al Señor.


Sacerdote: Escucha, Padre de bondad, nuestra oración y concede a tus siervos, que confían en ti, conseguir los dones de tu gracia, conservar el amor en la unidad y llegar con su descendencia, después de esta vida, al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.


Todos: Amen.

 

10. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Sacerdote:
Hoy, Padre, te presentamos de una manera especial el pan y el Vino para que se conviertan en alimento espiritual. En ellos te expresamos nuestro agradecimiento por el alimentos que nos has dado y nos das cada día, el que nos dado las fuerzas en el trabajo y la vida familiar. Haz que esta familia, estos esposos siempre deseen, compartir aquello que tu les das, con aquellos que no lo tienen, Por Jesucristo...

 

 

11.  PLEGARIA EUCARÍSTICA


Padrenuestro
La paz
Comunión

 

12. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

 
Sacerdote
: Gracias, padre, por la participación de tu Cuerpo y Sangre en familia. Que el  recibir tu sacramento en la tierra y el testimonio de amor de Esposo y Esposa, sean promesa de la gloria que nos prometes en tu reino. Por Jesucristo...

 

 
 

 

Ayuda a Caritas Parroquial. Necesitamos, principalmente, comida y ropa. Haz tu obra de caridad con nosotros. Te lo agradecerán.

caritas

En el local parroquial los martes de 18:30 a 19:30h

 

Libro-guía del Itinerario Diocesano de Renovación