Iglesia de santa maria del mar

 grao de valencia

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La parroquia ora y celebra

La Parroquia, comunidad que ora y celebra.


El Concilio Vaticano II afirma que <<la Eucaristía aparece como la fuente y la culminación de toda la evangelización>> (PO 5). La Eucaristía es, además, el centro de toda la vida de la comunidad cristiana.    Desde el principio, la Eucaristía fue siempre considerada como el centro vital de la comunidad cristiana. En los Hechos de los Apóstoles se nos dice como los que se convertían <<perseveraban en escuchar la enseñanza de los Apóstoles, en la comunión fraterna, en la fracción del pan y en las oraciones…y todos los días…partían el pan en sus casas>> (Hch 2,41-44).

 

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El Vaticano II, en la Constitución sobre la sagrada liturgia, se refiere a aquella antiquísima tradición cuando dice que <<nuestro Salvador, en la última cena. La noche en que le traicionaban, instituyó el sacrificio eucarístico de su Cuerpo y de su Sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz, y a confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vinculo de caridad, banquete pascual, en el cual se recibe como alimento a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera>> (SC 47)
La celebración eucarística tiene una gran importancia <<en realización y manifestación de la Iglesia. Cuando los cristianos celebramos la Eucaristía, realizamos el sacramento de la unidad y de la caridad, nos incorporamos a la tradición apostólica de la fe y de la piedad. En ella profesamos juntos la única fe que dirige nuestras vidas, celebramos los misterios centrales de nuestra salvación, damos gracias a Dios que nos salva y nos incorporamos a Cristo muerto y resucitado, salvador y liberador del mundo, que nos hace a su vez portadores de paz y de salvación>> (TDV 48).
La liturgia viva y participada y en especial la Eucaristía, debe ocupar un lugar privilegiado en la vida de la parroquia.
La Iglesia, en su núcleo es una comunidad eucarística. En la Eucaristía realizamos el memorial de la pasión y resurrección de Jesucristo y, al mismo tiempo, nos incorporamos a Él. Este hecho implica la vida de oración, el progreso de la vivencia de la Palabra, la exigencia de un testimonio en la construcción de un mundo más justo y fraterno, y la urgencia de la novedad de Dios sobre la historia.
Celebramos la fe porque la fe tiene una dimensión de agradecimiento , de fiesta, pero principalmente celebramos la fe porque Jesucristo ha previsto ser recordado con palabras y símbolos. 
La Eucaristía es el centro de la vida de la asamblea y de la vida de la Iglesia.
Toda la actividad pastoral y misionera de la Iglesia parte de la Eucaristía y conduce hacia ella. En el altar nos orecemos por completo a Dios y en el altar recibimos la misión.
Toda la actividad que desarrolla la Iglesia para anunciar el Evangelio (catequesis, predicación, .. y todo el itinerario del cristiano desde su primera conversión son actos preparatorios que conducen hacia este culmen donde se manifiesta y realiza la plenitud de la comunidad cristiana; todos unidos en torno a la mesa del Señor. Y, de este centro, como de una fuente, nace todo el despliegue de la caridad y del compromiso por transformar el mundo, que no son más que consecuencia<s de la Eucaristía, exigencias de un sacramento que necesita convertirse en vida.


José  -párroco-